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La Apatía en Nuestros Niños...

Psicóloga Alicia Beatriz Parizzi
Mat 1317.
Profesora del postítulo en Desarrollo Temprano de Facultad
de Psicología. UNR. Psicóloga de I.L.A.R. Instituto
de Lucha Antipoliomelítica de Rosario.

 

Nuestros niños no quedan fuera de esta problemática histórico social que nos atraviesa y que vemos a diario en nuestros consultorios ante las propuestas de ofrecerle algún juego, muy distintos de aquellos que tiene disponible cotidianamente, es decir fuera de lo tecnológico o de los publicitados. En su discurso aparece continuamente me aburro, el no poder disfrutar un juego sino pasar automáticamente a otro y así a otro.

También es necesario revisar cuál es el lugar del niño en esta sociedad, ese niño emperador del que tanto se habla.

Actualmente hay una idea de niño que debería poderlo todo, que tendrá que ser ya un triunfador o prepararse para eso. Se lo bombardea con estímulos difícil de procesar. Inundado de actividades, y objetos.

Lo importante es la posesión del objeto más de lo que se puede hacer con él. Predominio de la pulsión de dominio sobre el objeto y del semejante. Que no es ajena tampoco al mundo adulto.

Esto lleva a un estado de excitación permanente, en el que se busca acumular posesiones más que profundizar vínculos o producir actos creativos. Esto puede llevar a actuaciones violentas, a querer apropiarse de cualquier modo de aquello que sería símbolo de felicidad que otorgaría poder, un lugar de reconocimiento. Lo que intenta sostener es el narcisismo.

La problemática se centra en el ser y el tener, no implica placer el uso del objeto sino que es la garantía de pertenecer a un grupo o simplemente ser alguien. Es un consumidor que queda consumido en el mismo acto. Esa sensación de vacío se llena con más consumo.

El objeto pierde valor en el mismo momento de poseerlo y a la vez si no se lo tiene se supone que se pierde el ser. Se piensa una sociedad donde hay que luchar por un lugar en forma despiadada y para ella hay que acumular competencias. Esto resulta una posesión brutal para niños y padres. Donde el espacio de juego-creatividad queda anulado, ese jugar por jugar que invita transitar un espacio de ilusión, de imaginación y de aprendizaje queda arrasado.

La infancia se convierte en una preparación para el “éxito”. Los niños son sancionados cuando no pueden acomodarse a la situación exigida. En muchos casos también rápidamente se consulta a especialista. Hoy la oferta también es grande y hay tratamiento para todo sin tener en cuenta, los tiempos del niño y su desarrollo.

Estamos en una época en que la” felicidad” ha pasado a ser exigencia. La sociedad neoliberal necesita que todo el mundo esté en condiciones de producir y consumir, pero no se puede estar deprimido o demasiado deprimido. Por eso los estados de ánimo tienen que estar regulados desde la infancia.

Hay necesidad de que el sufrimiento sea ocultado, el dolor no se muestre. Los duelos tiene que ser rápidos y que los seres humanos no tenemos derecho a estar tristes. Esto también se ve en las consultas, cuánto tiempo nos va a llevar la terapia. Lo inmediato también atraviesa nuestra práctica. 

Esto lleva a situaciones en que los que se les exige a los niños una rápida superación de todas a aquellas situaciones que le resultan difíciles y dolorosas ya sea las propias del crecimiento como la separación de los padres, etc.

El ideal es la adaptación rápida a las penurias de la vida pensando al ser humano en el modelo de una máquina. Hay que funcionar bien cueste lo que cueste. Se considera que todo niño tiene que ser un gran consumidor y un futuro productor y se lo empuja a un supuesto éxito, desvalorizando el juego como ese momento de la vida.

Se hace imperioso rescatar al niño de ese lugar ofreciéndole otros lugares, donde puedan jugar su juego de niño, construyendo su subjetividad en un encuentro creativo.

Colegio de Fonoaudiologos de Rosario