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Menopausia y Voz - Una Luz de Esperanza

Envejecer con gracia es todo un reto. Recientemente, Salud en las Américas + 2017 señalaba que la expectativa de vida en nuestro país se había elevado en promedio a 76,6 años. Estamos en condiciones de vivir más y en mejor estado que nuestros antepasados. El desafío planteado, como apuntaba Facundo Manes, consiste en: “…capitalizar la incomparable experiencia al combinarla con nuevos saberes”. La voz no escapa a esta realidad. El paso del tiempo es inexorable y acarrea, en ocasiones, consecuencias indeseadas en distintos órdenes de nuestra existencia, no obstante contamos con herramientas para mitigarlo. A lo largo de la vida, la laringe femenina se revela muy sensible a fluctuaciones sexuales y hormonales. Esta nueva longevidad prolonga también la menopausia. Los recaudos que tomemos en esta etapa influirán sobre la calidad de vida y contribuirán en la prevención de trastornos vinculados. La forma en la que nos “sorprenda” esta etapa depende en gran medida de la manera en que encaremos las anteriores. La ejercitación tanto vocal como física y la alimentación saludable brindan elementos para afrontarla con mejores herramientas y más posibilidades de mantener las características de la voz y de capitalizar la experiencia acumulada.

En Occidente, la fase menopáusica normalmente se desarrolla entre los 47 y los 55 años. Durante este período, la actividad hormonal sufre cambios radicales. En la menopausia se produce el ocaso de la función ovárica, el fin de la ovulación y de la producción de progesterona. El cuerpo amarillo, o cuerpo lúteo, se forma solo episódicamente. Los ciclos pierden su regularidad. Los niveles de progesterona colapsan. El balance hormonal se trastoca y provoca síntomas físicos y emocionales, se despliega un conglomerado complejo de eventos biológicos que comprometen el bienestar orgánico y funcional. Durante la menopausia se observan alteraciones de todos los calibres: síntomas vasomotores, ausencia de menstruación, pérdida de la libido, piel seca, sofocos, sudores nocturnos, insomnio, osteoporosis, fatiga, cambios de humor y enfermedades que incrementan el riesgo cardiovascular y hasta alteraciones en la calidad vocal.

Hasta los años cincuenta, la opinión general concordaba con Don Gregorio Marañón quien la llamaba “la edad crítica”. No se pensaba el período de la menopausia como “un cambio en la vida”. Allá por los años 50, se lo seguía considerando como un epílogo, el final de un capítulo entero en la vida de la mujer. La ciencia ha permitido un mejor entendimiento del mundo endocrinológico y proporciona a las mujeres menopáusicas una mejor calidad de vida. La instancia de la menopausia como una penosa experiencia, difícil de asimilar física y psicológicamente queda a un lado.

En la actualidad, se sabe que muchos de los cambios hormonales pueden prevenirse con terapia de reposición de estrógenos, así se evitan los efectos desagradables generados por la falta de hormonas sexuales y se retarda su aparición hasta una edad más tardía.

Efectos de la menopausia en la voz Cuando las mujeres alcanzan la menopausia, la pérdida de estrógenos causa cambios sustanciales en las membranas mucosas que tapizan el tracto vocal, en los músculos. Concretamente, en la voz estas transformaciones se manifiestan en la disminución de la extensión vocal (de hasta 2 y 3 notas), en la pérdida de los agudos, en el descenso del F0. Además se verifica pérdida de brillo y de armónicos agudos, incremento de aspereza y soplo, menoscabo de potencia y menor resistencia vocal.

En otras palabras, las modificaciones son muchas, sensibles, palpables. Sin embargo, la buena noticia radica en que hay opciones. Los efectos del cambio hormonal se han identificado y se encuentran entre las secuelas del envejecimiento más fáciles de combatir. Si bien las terapias de sustitución hormonal cosechan elogios en muchas investigaciones, aún no se cuenta con resultados concluyentes en muchos aspectos y tampoco resultan aplicables en todos los casos. No son recomendables para mujeres que han padecido cáncer mamario, o con antecedentes familiares de alto riesgo, o con patologías cardiovasculares, o con afecciones relacionadas al colesterol. El control médico constituye el prerrequisito insoslayable para una mujer en sus cincuenta que baraja entre sus opciones una terapia de reposición de estrógenos.

En la nueva mixtura hormonal, las hormonas femeninas se restringen y se elimina la protección hormonal. Por lo tanto, la mujer sexagenaria desarrolla síntomas como consecuencia de la androgenización. Las membranas de las cuerdas vocales adelgazan y se deterioran, pierden sus fibras elásticas y de colágeno. Se tornan más rígidas, en correlación directa con la reducción en la amplitud de la onda mucosa, con la asimetría vibratoria de las cuerdas vocales y con los cambios de voz que se manifiestan durante este período. El borde de la cuerda vocal se vuelve menos liso. La mucosa pierde su apariencia blanco nacarada y en algunos acasos se pueden observar micro várices. Las glándulas de secreción de mucus también se ven afectadas. Todo esto puede desencadenar una ligera masculinización de la voz.

Las mujeres de Modigliani y las mujeres de Rubens

De acuerdo con Jean Abitbol las mujeres menopaúsicas pueden categorizarse en dos tipos vocales. Para graficarlos recurre a dos esquemas de figura femenina bien estereotipados: la figura femenina de Modigliani y la de Rubens. El primero nos remite a caras alargadas, con cuellos y cuerpos esbeltos, elegantes. Modigliani es la estilización, la perfección del gesto. En contrapartida, Rubens nos ofrece suntuosidades y contornos ampulosos. En Las Tres Gracias, de Rubens, el artista sorprende a tres mujeres con corpulencias localizadas en las zonas de los muslos, de las caderas y de los brazos. Su estética se nutre en la crudeza de los detalles, de los pozos, de las arrugas y las voluptuosidades.

Así a partir de estos dos modelos, el especialista francés, autor de La odisea de la voz, reconoce dos tipos de mujer:

1- Mujeres delgadas con pocas células grasas, que se corresponderían al tipo Modigliani.

2- Mujeres más fornidas y contundentes, se asimilan al tipo Rubens.

Cabe recordar que la síntesis estrogénica sucede en 3 niveles: a) los ovarios, cuando estos son funcionales, b) el cerebro (hipotálamo, amí- gadala, e hipocampo), y finalmente c) las células grasas. Estas últimas son particularmente activas durante la menopausia. En 1977, MacDonald y otros investigadores demostraron que la síntesis de estrógenos, en el hombre y en la mujer, puede tener lugar en las células grasas y que éstas pueden convertir andrógenos en estrógenos. La relación entre la obesidad y el incremento en la secreción de estrona (derivado de los estrógenos) está relacionada con la edad y se acentúa durante la menopausia. Como las células grasas convierten andrógenos en estrógenos, las mujeres pertenecientes al tipo Rubens tienen menor necesidad de sustitutos hormonales.

En contrapartida, las mujeres de tipo Modigliani, al no contar con esta reserva de células grasas, se encuentran más expuestas a necesitar prescripción de terapia de sustitución de hormonas, por supuesto, sin subestimar sus contraindicaciones.

Abitbol se pronuncia claramente a favor de un programa de terapia de restitución de hormonas cautelosamente considerado, acompañado de vitaminas (B5, B6 y E), magnesio, sales minerales y estimulantes del tono venoso como troxerina. En su opinión genera considerables beneficios en la mayor parte de las mujeres profesionales de la voz. De hecho, se han observado mejorías en la tonicidad, la amplitud de onda y la hidratación de los pliegues vocales, no obstante, el primer punto a evaluar es la tolerancia general al tratamiento.

Además, hay que valorar la severidad de las alteraciones. Que la voz se agrave levemente no reviste la misma seriedad que la falta de estabilidad vocal, o no poder sostener los finales, percances en el desarrollo del tremolo, o aspereza vocal, o falta de fuerza en los agudos. Todos estos aspectos se subsanan con una buena técnica vocal. Cuidados básicos como entrenamiento y calentamiento vocal diarios, ejercicio físico para tonificar las paredes abdominales y dieta alimenticia saludable acompañados de vitaminas evitan los principales síntomas de una voz añosa.

Por este motivo, al enumerar la cadena de achaques que los años plasman en la voz de la mujer conviene traer a nuestra memoria las voces de mujeres que pasados los sesenta años mantenían el poder y la belleza de su voz, la potencia y el virtuosismo, como Barbra Streisand, Susana Rinaldi, Monserrat Caballé, Teresa Berganza y tantas otras.

Durante la menopausia, todo lo que puede fallar, fallará. Hasta el nervio vago que controla la laringe mejora su sensibilidad con la impregnación estroprogestacional y por este motivo durante esta etapa la conducción nerviosa se torna más lenta del cerebro a la laringe. Es decir, seguimos sumando malas noticias. Y podríamos seguir detallando calamidades menopáusicas: atrofias de tejidos musculares y neurales que disminuyen sutilmente la respuesta vocal y dificultan los cambios rápidos de frecuencia al cantar. Resumidamente, la cantante experimenta la suma de todos los males… falta de precisión para afinar, pérdida de agilidad para ejecutar las coloraturas, cambios en las características del vibrato (desarrollo del trémolo), falta estabilidad vocal, quiebres vocales en la zona de transición de un registro a otro o passaggio, dificultad para realizar sonidos pianissimi y staccati, pérdida de fuerza, incoordinación fono-respiratoria (debido a la disminución de la velocidad de conducción nerviosa).

Como señalamos anteriormente, si bien los resultados sobre las terapias hormonales son auspiciosos aún no son axiomáticos y todavía dividen a los expertos. Mientras que Abitbol recomienda la terapia de reposición hormonal (siempre con los cuidados pertinentes), D’haeseleer y Rocha Ferraz mantienen ciertos reparos. D’haeseleer y su equipo sostienen que la literatura sobre el papel de la terapia de reemplazo hormonal indica un efecto positivo en la laringe y, consecuentemente, en la voz. Sin embargo, manifiestan que se requieren más investigaciones para confirmar estos hallazgos. Para estos autores, un mejor entendimiento de la relación entre hormonas sexuales y la laringe femenina permitirá desarrollar estrategias para mejorar la calidad vocal de las mujeres posmenopáusicas. Abdul-Latiff Hamdan7 y otros investigadores, en un estudio conocido durante 2017, señalan que pese a no haberse encontrado diferencias estadísticamente significativas en la prevalencia de síntomas fonatorios entre las mujeres menopáusicas que recibían terapia de reposición de estrógenos y las que no recibían, las mujeres en tratamiento contaban con un F0 más alto que el que se observa habitualmente en las mujeres durante la menopausia.

Más allá de los tratamientos hormonales, existe una solución al alcance de todas las mujeres y que no ofrece contraindicaciones: la terapia vocal. Catherine Lortie8 y otros investigadores del Centre de Recherche de l’Institut Universitaire en Santé Mentale de Québec señalaban recientemente que los resultados de su trabajo exhiben evidencias sobre el efecto potencialmente positivo del entrenamiento vocal del canto sistemá- tico sobre el efecto del envejecimiento vocal. En palabras de estos autores, la ejercitación regular del canto representa una forma de entrenamiento muscular que favorece el tono muscular y acrecienta el control vocal. Esto contribuye a salvaguardar ciertos parámetros acústicos de la declinación que produce el envejecimiento. Los individuos que cantan sistemáticamente no muestran disminución en la estabilidad y amplitud vocal, lo que sugiere que los cantantes que entrenan con frecuencia conservan mayor estabilidad en la voz con el paso del tiempo en contraposición a los sujetos que no lo hacen. El canto permite incrementar la estabilidad y la potencia vocal, ampliar el rango tonal, alargar el tiempo máximo fonatorio, mejorar el control de la presión espiratoria y el grado de aducción de los pliegues vocales. Además, advierten que se ha observado que las cantantes de edad poseen una frecuencia de fonación notoriamente más alta que la que corresponde a mujeres que no cantan. La tendencia de los cantantes a proyectar los labios, ensanchar la faringe, elevar el velo, descender la mandíbula para controlar la configuración del tracto vocal en orden de obtener sonidos específicos les suministra una habilidad extra que podría resultar altamente beneficiosa a la hora de emplear mecanismos compensatorios para contrarrestar el deterioro producido por el envejecimiento vocal. 

También Robert Sataloff se expidió al respecto en apoyo al tratamiento foniátrico y a la ejercitación. Señala que el ejercicio evita o revierte muchos de los cambios que se producen durante la menopausia. El ejercicio apropiado no sólo ayuda a mantener la función y la coordinación muscular, sino que también ayuda al sistema vascular, al sistema nervioso y especialmente al sistema respiratorio. Con un acondicionamiento físico y vocal óptimo, supervisión médica apropiada de la función cardíaca y respiratoria y adecuada medicación, control de peso y nutrición, se puede prevenir el trémolo y mejorar la agilidad, la precisión y la resistencia vocal en la cantante posmenopáusica permitiéndole gozar de años o décadas extra de actuación que serán gratificantes tanto para ellas como para sus audiencias.

Resumidamente, la menopausia es una etapa más, de transformaciones profundas, complicada, pero no irreversible al menos en lo referido a la voz. Los cambios, las crisis no siempre son malos, presentan oportunidades de mostrar una nueva forma de belleza. La voz de la mujer puede agravarse durante la menopausia (a veces en forma imperceptible), y aparecen otros problemas. No obstante, estos aspectos son remediables con una buena técnica vocal, y cuidados básicos como entrenamiento y calentamiento vocal diarios, ejercicio físico y dieta alimenticia saludable, complementado con vitaminas. En pocas palabras, prevención, trabajo y hábitos sanos son más redituables y seguros para conservar la voz que artilugios hormonales. Una luz segura al final del túnel. 

Colegio de Fonoaudiologos de Rosario