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Clínica del lenguaje en tiempos de infancia. El alojamiento como posibilitador del devenir del niño.

Este escrito tiene como finalidad abrir el debate y la reflexión al compartir lo que estamos pensando respecto a las infancias. 

Decimos compartir, usamos el plural, porque es desde ahí, desde una construcción colectiva que entendemos se pueden pensar, repensar  e intervenir en las infancias. 

Como fonoaudiólogas, e integrantes de Forum Infancias estamos movilizadas por el incremento en el uso de etiquetas para designar a los niños, y por la patologización y medicalización de las infancias. 

Hablamos de patologización cuando cuestiones de la vida de una persona, o características de un sujeto, son valorados como trastornos o patologías de origen orgánico. Así, se definen como permanentes y determinadas por lo biológico dificultades que suelen ser transitorias si se los escucha y se los acompaña. Ejemplos de estos síntomas y dificultades son la inquietud y la desatención que suelen encuadrarse como Trastornos de Atención con Hiperactividad, los cambios del humor y la irritabilidad que se agrupan como Trastorno Bipolar (T.B.I.), el repliegue y desapego por personas y actividades propias de los chicos que cae en exceso bajo el manto de los Trastornos del Espectro Autista (T.E.A.), las múltiples dificultades de acceso a la lectura y la escritura durante la escolarización que se etiquetan como Dislexia (o D.E.A.), las diversas circunstancias en el desarrollo del lenguaje se agrupan en Trastornos  Específico del lenguaje (T.E.L.),  y las reacciones de rebeldía y oposicionismo que suelen encuadrase como Trastorno Oposicionista Desafiante (T.O. D.).

Se trata de descripciones que no profundizan en todos los determinantes del niño, la familia y el contexto actual que favorecen su aparición. Es por eso que a este tipo de clasificaciones las consideramos “rótulos” o “etiquetas”, no verdaderos diagnósticos.

La MEDICALIZACIÓN es el paso siguiente, que ubica como causa únicamente biológica a los correlatos físicos y/o comportamentales que son concomitantes y no probadamente causales, lo que deriva en una estrategia que prioriza la medicación como abordaje principal. Entendemos que en cuestiones ligadas a la salud mental, la medicación no debería ser el primer recurso y mucho menos el único. Las intervenciones deben ser construcciones elaboradas para cada situación, respetando la singularidad de los niños, niñas y adolescentes y la particularidad de sus familias.

Los procesos antes descriptos no nos son ajenos. En la consulta recibimos a niños pequeños, entre dos y tres años, y a sus familias. Niños que no hablan, o hablan poco, o que no se los entiende. Que hablan raro, como personajes o publicidades de la televisión. Niños que no logran interactuar eficazmente con otros, que muestran dificultades en el proceso de simbolización. 

Padres angustiados, que muchas veces llegan con nombres, significantes que denominan diagnósticos. Nombres aportados por internet, por algún docente o mamá del jardín maternal o algún profesional de la salud. Llegan con nombres que situados en el lugar de las certezas, ya han producido efectos. 

Como nos ubicamos? Cómo nos pensamos en ese proceso que se inicia? Sabemos que nuestros decires también producen efectos. La demanda, el problema, son a construir o ya está todo dicho? 

Proponemos reflexionar sobre la puesta en acto de un modo de situarse en la Clínica del Lenguaje con niños y niñas a través de intervenciones subjetivantes, tramadas artesanalmente y singulares. Asumiendo una posición teórico-ética que anteponga el respeto por el niño que solo puede ser pensado como un sujeto incluso y a pesar de las dificultades que pudiera presentar.

Proponemos un abordaje que aloje las complejidades de las infancias, que rescate los nombres propios ,que se llene de interrogantes e incertidumbres  en lugar de certezas que sitúan al niño en un diagnóstico con un nomenclador en tanto nombre impropio que encasilla al niño para así motorizar la búsqueda de otros caminos posibles.

Proponemos pensar al niño como tiempo, tiempo de constitución subjetiva, de desarrollo, de apropiación de la lengua y construcción del lenguaje con Otro y otros, en un determinado contexto. De ahí la importancia de sostener en el tiempo la pregunta por el diagnóstico. 

La Clínica nos encuentra con niños en donde el proceso de apropiación de la lengua y construcción del Lenguaje ha acontecido con obstáculos dando lugar a síntomas lingüísticos en la comprensión y/o producción del lenguaje que requieren de un abordaje sostenido en la necesidad de creación de un espacio de relación privilegiada .Este se construye en el encuentro con el niño como padeciente y el terapeuta asumido en disponibilidad deseante para construir junto a él, su familia y la escuela   nuevas estrategias de abordaje. Teniendo en cuenta su contexto social, cultural e histórico.

Es en este espacio en tanto lugar de encuentro donde surgen las hipótesis como herramientas clínicas.

Con respecto al diagnóstico en tiempos de infancia tomamos lo que sostiene Untoiglich 2013”…En la infancia los diagnósticos se escriben con lápiz…”.Por lo tanto proponemos hipótesis diagnósticas, las cuáles se arman a lo largo del recorrido y pueden sufrir variaciones por el mismo proceso de maduración propio del crecimiento y por las intervenciones que vamos realizando con el niño, sus padres y la escuela que van cambiando condiciones y propiciando movimientos.

Estas hipótesis son necesarias para pensar las posibles intervenciones y atenderán a:

  • escucha del armado de su lenguaje
  • el modo de tratamiento de los objetos
  • modalidad de juego
  • si puede hacer lazo
  • cómo es su relación con el cuerpo
  • mirada sobre el proceso construcción de la lectura y escritura (en edad escolar)

Siempre articulándolo al discurso parental y escolar. A partir del análisis de esta compleja escena surgirán las intervenciones subjetivantes, singulares y artesanales que direccionarán nuestro hacer con ese niño, sus padres y la escuela.

Estas se tejen al decir de Esteban Levin (2011) ”…con escenas lúdicas como forma de vínculo siempre creando con el niño una relación e inventando junto a él una experiencia infantil…”

Esta manera de pensar la Clínica implica a un Terapeuta asumido en disponibilidad deseante dispuesto a:

  • alojar al otro en su otredad sin necesidad de clasificarlo
  • donar escucha, palabras
  • ofrecer su cuerpo y su psiquismo
  • jugarse en cada encuentro para que allí se produzca algo diferente a partir de distintos recursos creativos y en situaciones de diálogo que propician que el lenguaje se despliegue.

Por todo lo expuesto consideramos repensar nuestros abordajes e intervenciones en la Clínica del lenguaje en tiempos de infancia asumiendo un compromiso ético con cada niño o niña con una gran apuesta con desafíos e incertidumbre pero que deje marcas subjetivantes en cada niño y sus padres.

Lic. Romani ,Yanina  Mat. 794/2º
Lic. Nader, Alejandra Mat. 791/2º

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