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29/10: Día Mundial del A.C.V.

Lic. M. Laura Rohner
Prof. Titular de la Cátedra “Alteraciones del lenguaje en el adulto”
Escuela de Fonoaudiología – Facultad de Ciencias Médicas. U.N.R.

El 29 de octubre se conmemora el Día Mundial del Accidente Cerebrovascular (ACV), accidente vascular cerebral (AVC), stroke,  enfermedad cerebro vascular (ECV) o enfermedad encefálica adquirida (EEA). La fecha surge a partir del año 2008, cuando el Congreso Mundial de Ataque Cerebral y la Sociedad Neurológica Argentina, con la adhesión de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) resolvieron destinar este día para informar a la comunidad acerca de esta grave patología que amenaza vidas y calidad de vida.  

El mundo entero, en esta fecha, gira su mirada a una patología que según la Organización Mundial de la Salud (OMS) es la segunda causa de muerte y la primera de discapacidad en el mundo occidental, cada año 15 millones de personas en todo el mundo sufren un ACV y, de ellas, más de cinco millones mueren, mientras otros tantos quedan con discapacidad permanente.

“Según datos estadísticos del registro RENACER, realizado por la Sociedad Neurológica Argentina, la incidencia del ACV en nuestro país es aproximadamente de 270 casos por cada 100.000 habitantes. En Argentina, cada cuatro minutos una persona sufre un ataque cerebral, es decir alrededor de 130.000 personas por año”

El A.C.V.es una alteración de la actividad circulatoria cortical que afecta al parénquima cerebral y su función.

Constituye un déficit neurológico focal; de comienzo súbito; debido a la interrupción del flujo sanguíneo cerebral que provoca la muerte neuronal. Tiene diferentes formas de manifestaciones clínicas:

1. TIA o AIT: Ataque Isquémico Transitorio.

Disfunción neurológica; breve; causada por isquemia focal cerebral, de la médula espinal o de la retina, sin infarto agudo documentado por Neuroimagen.

2. ACV propiamente dicho, consolidado (hemorrágico o isquémico).

El ACV es una enfermedad tratable y con las intervenciones correctas (MBE) se puede reducir la discapacidad y la mortalidad a largo plazo

El ACV hemorrágico puede ser consecuencia de la ruptura de un aneurisma congénito (picos de ruptura: 15-22/ 40-55 años) o por una hemorragia cerebral espontánea primaria (intracerebral o intraparenquimatosa talámica, pontina, cerebelosa, etc.). El isquémico, en cambio, puede producirse por una trombosis, embolia o espasmo.

Esta patología es producida por la confluencia de determinados factores de riesgo tratables (modificables) y no tratables (no modificables)

 

Otra de las causas en estudio pero evidente y científicamente consolidadas es el stress (respuesta fisiológica de un ser humano a un factor que lo percibe como un peligro tales como una condición ambiental o un estímulo. El estrés es el modo de un cuerpo de reaccionar a un desafío - OMS). Este mecanismo de defensa debería acabar luego de un determinado tiempo, si persiste desencadenará  problemas graves de salud transformándose en algo patológico (permanente y acumulativo: Síndrome de Burnoaut) y produciendo un aumento en sangre de la cantidad circulante de glucosa, factores de coagulación, aminoácidos libres y factores inmunitarios (la sangre se hace trombolítica con lo que aumentan los riesgos de ACV). 

La mejor manera de prevenir esta devastadora enfermedad es controlar los factores de riesgo (a través de un seguimiento médico) principalmente a partir de los 55 años y en el sexo masculino, garantizar una vida sana (actividad física regular, buenos hábitos, alimentación equilibrada, etc.) y evitar altos niveles de stress.

¿Cómo reconocer un ACV?

Los síntomas más evidentes se constituyen en la tríada: cara-brazo-habla (cara torcida, brazo caído y dificultades para hablar o entender)

Otros síntomas presenten pueden ser:  vértigo, dolor de cabeza, dificultad para caminar, pérdida de la visión o visión borrosa, confusión general.

El reconocimiento y acción precoz ante estos síntomas constituyen la diferencia en el curso y pronóstico del cuadro. En los casos de ostrucción de vasos sanguíneos esta acción preventiva requiere una consulta antes de las tres horas posteriores a la aparición de los síntomas.

A.C.V., afasia y atención temprana

Instalado el ACV cursa con los siguientes períodos evolutivos:

- Período agudo
- Período subagudo
- Período de estado
- Período de secuela

La afasia irrumpe bruscamente y quebranta al individuo limitando sus posibilidades de comunicación; provoca desajustes en  la dinámica familiar, social y laboral. Se requiere considerar la urgente participación de un equipo interdisciplinario para el abordaje del lenguaje, los aspectos emocionales y cognitivos y los déficits motores. 

Actuar tempranamente permite el control de variables que pueden interferir el posterior tratamiento y realizar un acompañamiento terapéutico en los primeros momentos. El manejo idóneo del equipo supone el respeto por el interjuego entre las condiciones fisiopatológicas según la lesión (vascular, traumática) y la recuperación espontánea. Se impone respetar la situación del paciente, es también un momento de “emergencia fonoaudiológica”. Se requiere la interconsulta con el fonoaudiólogo, quien tendrá a su cargo la atención temprana del lenguaje. 

Dicha atención temprana enmarca:

-Plasticidad neuronal: capacidad de las neuronas para regenerarse anatómica y, sobre todo, funcionalmente después de haber sufrido las consecuencias de algún trastorno patológico, un traumatismo, un ACV, o una alteración del SNC.

-Vicariedad: (viene de la palabra vicario: el que reemplaza). Cuando el tejido que ha quedado intacto toma a cargo la función, se plantea que está cumpliendo una función vicariante o de vicario. Supone la equipotencialidad.

-Equipotencialidad: cualquier célula en una región del cerebro puede asegurar una expresión de comportamiento. Se produce una sustitución funcional, hay una transferencia de funciones.

• La atención temprana fonoaudiológica se enmarca dentro de los dos primeros períodos: agudo y subagudo.

• La ATF es un momento de “emergencia fonoaudiológica”: hay que atender el trastorno del lenguaje inmediatamente. Se trata de informar a la familia y al personal controlando lo que le sucede al paciente porque es un momento de extrema labilidad de la A.N.S. evitando el incorrecto manejo comunicacional y la sobreestimulación lingüística.

• Objetivos y modalidades de intervención: difieren si el paciente está en período agudo o subagudo.

• Debe existir acompañamiento terapéutico y especializado de la recuperación espontánea (período de desbloqueo)

Propósito de la atención temprana:

• Mantener al paciente comunicado (no sólo desde lo lingüístico), evitando daños lingüísticos mayores, estableciendo un vínculo con él y su familia, creando conciencia acerca de la necesidad de continuidad del tratamiento fonoaudiológico una vez externado, durante el período de estado.

• Se trata de evitar el aislamiento del paciente que ha sufrido bruscamente una ACV, que despierta en una sala de terapia intensiva, en una situación muy confusa donde no comprende lo que pasa y posiblemente habla y no le entienden.

• Evitar daños lingüísticos mayores implica prevención post patogénica. Si el paciente tuvo un ACV puede aún empeorar el cuadro del lenguaje porque si no se controla la situación puede hablar con formas inadecuadas que, debido a la labilidad de la ANS, se fijan y son muy difíciles de controlar durante el tratamiento. Es función del fonoaudiólogo neutralizar esas formas y trabajar para mantener comunicado al paciente a través de códigos no verbales.

• En relación a la familia, se debe lograr que tome conciencia de que el paciente necesita ser asistido una vez externado durante el período de estado (continuidad) y debe contar con el asesoramiento y herramientas necesarias para la comunicación desde el primer momento.

La terapéutica fonoaudiológica debe permitir la provisión de un medio temporario de comunicación hasta que se restablezca el lenguaje o llegue a ser inteligible (Sistemas de Comunicación Alternativa y/o Aumentativa) facilitando a su vez el desarrollo del restablecimiento del lenguaje a través de la activación de capacidades inhibidas (desbloqueo), la reorganización de capacidades restantes y la puesta en marcha de mecanismos compensatorios.

• Atención temprana implica: períodos agudo y subagudo, “emergencia fonoaudiológica”

• Objetivos: preventivo (agudo) y terapéutico (subagudo) por lo que se requiere realizar el diagnóstico presuntivo del lenguaje.

• Información y pautas precisas a la familia: propician el vínculo y mantienen al paciente comunicado.

 

“El sujeto, el humano, el paciente, el igual…en fin el ser, es identificado como tal y la humanidad de la terapéutica consiste en tender la mano de la ciencia y la tecnología al que podría ser yo pero hoy es el otro, con toda la empatía y la calidad científica de como lo haría conmigo mismo”

Colegio de Fonoaudiologos de Rosario