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HOMENAJE A ANA BALDOMA: “Simplemente vivir con alegría”

Lic. Silvana Molina
Cátedra: Lenguaje y Aprendizaje Patológico

Ante todo quiero dar las gracias por darme esta posibilidad, posibilidad de expresar mis sentimientos hacia Ana aunque  debo confesarles que en 23 años de docencia es  definitivamente la tarea más difícil que me ha tocado, no porque hablar de Ana lo sea ya que podría estar horas haciéndolo el hecho es que al terminar ya no podré abrazarla.

La conocí siendo su alumna, fue quien corrigió mi tesina y luego sería quien me entregara el título en el aula Magna, en fin algo nos unía… mi primer hijo nació el día de su cumpleaños, un 22 de junio….coincidencias de la vida.

Entré a su cátedra en plena gestión, a sus 4o años, nunca voy a olvidar la impresión que me causó el cartel sobre la puerta de dirección de escuela que decía: feliz cumpleaños a la señora de las 4 décadas recordando a Arjona!!!  Pensé… si esto le sucede a la Directora de una escuela en la Universidad Nacional de Rosario….estoy en el lugar correcto. 

Espacio abierto al diálogo a la reflexión, al  pensar y re-pensar, donde el codo a codo era tu mejor opción, donde la opinión del otro su compañero era escuchada, hablabas con ternura de la niñez y sobre la  despatologización de la infancia.

Siempre dispuesta a dar…

Siempre dispuesta a solucionar problemas…

Siempre con una sonrisa, sonrisa que también mostraba sus debilidades.

Eras un ser humano cálido, noble, simple, sincero, humilde, generoso, valioso, la docencia era tu mundo, te movías como pez en el agua aunque para ser sinceros eras cabra en el horóscopo chino, bromeabas siempre con ese tema y te encantaba pensarte saltando libre en el campo.

Eras luz, fuiste mi maestra, mi gran consejera en el camino de la docencia, mi ejemplo a seguir, con vos supe que no importaba la forma sino el contenido, dabas clases magistrales, relajadas y cuando te vi sentarte en canastita sobre el escenario del C.U.A.S. mientras inundabas el anfiteatro de tu saber me dije nuevamente….estoy en el lugar correcto. 

Te apropiabas del lugar de trabajo, me decías: “Sil, el espacio donde trabajas debe ser agradable y tenés que sentirte como en casa” mientras te pasabas horas en dirección de escuela, en el pasillo aconsejando al alumno,  en horas de consultas o en secretaria. 

Calma, pacífica… no  recuerdo apuros ni huidas.

Y como olvidar tu andar, entrabas con paso firme, pisabas fuerte mi querida, no pasabas desapercibida, con tu mochila negra de cuero Berry, tu sonrisa plena y tus brazos siempre cargados, de carpetas, papeles, apuntes, libros, material para mostrar, ceder, brindar, dar. 

Ergo….tu muletilla…

Volvías de tus viajes a España y más allá del placer que te causaba encontrarte con tu hijo, tu gran alegría era compartir lo nuevo,  lo novedoso, aquello que arrebatabas para enriquecer al alumno y que le fuese útil para ser buena persona 1ero y luego Fonoaudiólogo.

Hablabas de transferencia, nunca de recetas, “Sil el punto crucial es el amor, transferir,  desear que ese niño se apropie del lenguaje debe ser sujeto del lenguaje, sujetado, atravesado por el lenguaje” y que bien lo hacías querida Ana, tus videos los cuales guardo como joyas valiosas así lo demuestran esos momentos compartidos con tus pacientes son ejemplos del despliegue de AMOR en tu accionar, hablabas de la cura del Amor.

Lacan, Freud, Rodulfo, Coriat, Jerusalinsky, nos abrían la mente al Psicoanálisis, lo instalaste como referente, como aquella herramienta para comprender más allá de lo sintomático respetando (siempre hablabas de respeto) la subjetividad, la singularidad de cada niño/a, de su historia, enseñándonos a mirar más allá de lo aparente.

También estuvieron Marcela Serrano, Luria con su libro: “El hombre y su mundo destrozado” del caso Sazetsky, “Los patitos feos” de Boris Cyrulnik y por supuesto los casos Juan Carlos y Carina que nos mostraban los sentires de las personas a las cuales les arrebataban el lenguaje, el poder de la resiliencia y me hablaste  tanto de ese  último libro que  lo pedí de regalo para un cumpleaños.

Llegaron tus 50 gran festejo, a tu forma a tu modo, a tu horma, todos tus afectos reunidos en un bar, te calzaste los pantalones negros de cuero y fuiste feliz, te vi reír esa noche y en muchos otros momentos más pero….también te vi  llorar… suspirar profundo, apretón de manos, la Lucí tu madre…tu padre enfermo, Bigand, el campo… tus recuerdos, tu infancia, tu hermana , tu hermano, tus hijos queridos y la  “tata”,  que felicidad cuando supiste que tu sobrina había elegido tu carrera…

Me enseñaste la diferencia entre PODER y QUERER y me decías: “a veces no puedo Sil….quiero pero no puedo”.

Te gustaba el color naranja… decías que daba energía y fuerza,  a veces la necesitabas…recuerdo verte un día llegar con una maya de reloj color naranja, reloj que era de tu padre y eso eras: simple, conservadora, nunca fue la ropa ni la mejor marca ni el mejor perfume, vestías con los mejores sentimientos, con humildad infinita, sencillez una mirada siempre amable y respetuosa y sobre todo con la mejor sonrisa.

Y un día….llegó el momento de brincar, y la cabra del horóscopo chino cruzó el corral, allá te fuiste a seguir trabajando en Extensión Universitaria con el sector vulnerable, la niñez desprotegida, deje de verte pero siempre supe y supimos de vos de tu trabajo de tu tesón de tus ganas de seguir apostando a la docencia. 

Te vi plena por última vez en mayo de este año, para ser exacta el 18 fui a escucharte a una charla que organizaba el Colegio de Fonoaudiólogos por su aniversario y allí estabas para decir presente, me abrazaste fuerte y me dijiste al oído: te quiero corazón, me hablaste de tus hijos y alucinada por tu nieto amado: Toto, no podría jamás imaginar que ese sería el último encuentro, el último abrazo. 

Quisiera caprichosamente volver el tiempo atrás para haber rezado por vos ya que la religión y la paz interior eran temas que nos unían, me enteré de tu enfermedad el mismo día en que te fuiste, quede helada, afásica… sin palabras…

Te recordaré con el esplendor de ese último día, con tu actitud, tu afán de colaborar, dar, brindar. Tu charla se tituló “Los avatares en la clínica”  y supe que inconscientemente te referías a la película Avatar, la cual tanto te había impactado….

En este mundo donde el poder, la soberbia y el egoísmo nos asechan, vos hablabas de PLACER y PASIÓN y así lo demostrabas placer por lo que hacías y pasión al hacerlo.

Brillaras por siempre, sos luz, besos al cielo, gracias por pertenecer a mi vida, gracias por todo lo que dejaste, gracias por tanto, por la humildad de una grande.

Colegio de Fonoaudiologos de Rosario